Numerosos estudios demuestran que invertir en la salud del empleado puede generar un retorno de hasta el 300%. Las compañías que ofrecen a sus trabajadores alternativas saludables han visto crecer el compromiso de sus equipos y conseguido retener su talento durante más tiempo .

A nivel de satisfacción de los empleados los beneficios son indiscutibles. Disponer de fruta fresca en el lugar de trabajo no solo les permite mejorar su calidad de vida, sino que también hace que sientan valorados por parte de la compañía, lo que les predispone mejor para trabajar. Esto se traduce en un mejor clima laboral, una mayor motivación y, como consecuencia, un aumento de su productividad.

Fomentar los buenos hábitos en la oficina también nos permitirá reducir las enfermedades laborales y reducir el ausentismo, lo que incidirá directamente en la rentabilidad de la empresa.

Por otro lado, esta iniciativa puede ser una gran oportunidad para posicionarnos en materia de prevención y seguridad, lo que incidirá de manera muy positiva en nuestra imagen corporativa y reputación.

Debemos considerar a nuestros empleados como “clientes internos”, por lo que mantenerlos satisfechos es un arma competitiva fundamental. Más allá de la productividad y el clima laboral, ellos son los mejores embajadores de nuestra marca y si se sienten cuidados, se convertirán en los primeros defensores de la imagen de la empresa e incrementará el orgullo que sienten por trabajar con nosotros.

Un buen funcionamiento de la estructura empresarial está estrechamente vinculado a la calidad de vida de las personas que trabajan en ella. Por lo que es importante que implementemos las medidas necesarias para fomentar los hábitos saludables en la compañía, pues no se trata de un gasto sino de una inversión.

¿Inviertes en la salud de tus empleados? ¿Qué medidas te han dado mejores resultados?