Hoy en día el equilibrio entre la vida personal y laboral de los trabajadores es muy difícil. De hecho, un estudio llevado a cabo por la Escuela de Negocios de Harvard averiguó que el 94% de los profesionales trabajan más de 50 horas semanales, y de éstos, más de la mitad dedican más de 65 horas a su profesión.

En este sentido, España es uno de los países a nivel mundial con menos libertad. De acuerdo con los datos del informe 2016 Index of Economic Freedom de la Fundación Heritage, nuestro país se sitúa en el puesto número 22 de la Unión Europea y en el 126 de la clasificación mundial. El problema reside principalmente en que la conciliación entre la vida profesional y privada de los trabajadores no supone una preocupación, ni mucho menos una prioridad para los directivos españoles.

En España predomina una fuerte cultura de presentismo; muchos directivos valoran más las horas que un empleado está sentado en su escritorio que la efectividad del tiempo dedicado. Sin embargo, esto no tiene mucho sentido teniendo en cuenta que, en muchas ocasiones, el hecho de trabajar más horas no implica necesariamente una mayor productividad.

Por suerte, con la entrada de los nuevos millenials al mundo laboral, esta situación está condenada a cambiar. Bien explica esta situación Elena Cascante, socia directora del Observatorio Generación & Talento: “los trabajadores más jóvenes reivindican nuevas formas de trabajo y no comprenden que el indicador de productividad sea la presencia en la oficina y no la obtención de objetivos”.

Sin embargo, todavía nos queda un largo recorrido para que las cosas cambien, así que mientras tanto, es importante que adoptemos hábitos que nos permitan sobrellevar las intensas jornadas de trabajo y minimizar el daño que éstas puedan ocasionar en nuestras relaciones, salud y felicidad.

A continuación, compartimos contigo algunos consejos que te permitirán reducir tus niveles de estrés, mejorar tu bienestar personal y mantener de un mayor equilibrio entre tu vida personal y tu vida profesional:

  1. Olvida el perfeccionismo. Cuando eres joven es más fácil ser perfeccionista. Sin embargo, a medida que crecemos la vida se hace más complicada y el perfeccionismo se escapa de nuestro alcance, y puede llegar a ser descriptivo. Opta por la excelente pero olvídate de querer la perfección.
  2. Aprende a delegar. No quieras hacerlo todo por ti mismo, céntrate en aquellas tareas que mejor se te dan, o aquellas que consideras más relevantes, el resto delégalas en alguien en quién confías. Con esto liberarás tu carga de trabajo y darás la oportunidad a quién delegues de aprender algo nuevo y crecer profesionalmente.
  3. Haz ejercicio. Hacer deporte libera endorfinas en nuestro cuerpo que hacen que nos sintamos bien con nosotros mismos, estemos de mejor humor y mantengamos equilibrados nuestros niveles de estrés. Encuentra tiempo para realizar ejercicio al menos 2 veces a la semana, te ayudará a renovar tu mente y la energía que necesitas para afrontar tus jornadas de trabajo.
  4. Aprende a desconectar. No cabe duda que la tecnología nos ha facilitado muchas cosas, sin embargo, es tan accesible que a veces resulta difícil diferenciar el tiempo de trabajo con el tiempo personal. Es importante que aprendamos a desconectar:, esto nos ayudará a recuperarnos del estrés semanal y nos hará disfrutar todavía más del tiempo que pasamos con nuestros seres queridos.
  5. Dedícate tiempo a ti mismo. Hoy en día pasamos la mayor parte de nuestro tiempo trabajando, sin embargo, no debemos permitir que se convierta en nuestra vida entera. No dejes de lado aquellas actividades o hobbies que te hacen sentir feliz: lee, viaja o practica tu deporte favorito al menos una vez por semana.

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