Algo muy deseado por cualquier organización es tener un personal motivado; y es que muchas cosas buenas le esperan a una compañía cuando su equipo entrega más de lo esperado, trabaja más tiempo si es conveniente, está comprometido con su organización e intenta solucionar los impedimentos que surjan lo antes posible.

No obstante, por diferentes razones es posible que algún trabajador entre en estado de desmotivación, algo que ni él ni la compañía desean. Así, si eres el encargado o la encargada de velar por los recursos humanos de la empresa, te recomendamos que te mantengas alerta e intentes detectar si algún empleado está sufriendo este problema, y si es así, reuniros e intentad buscar una solución juntos.

A continuación te facilitamos varios síntomas que te ayudarán a reconocer si un trabajador está perdiendo la ilusión.

1. Caída progresiva de su productividad

Los empleados motivados destacan por entregar correctamente sus tareas, incluso dando más de lo pedido, por intentar mejorar su desempeño y por querer aprender.

Si por contra ves que un empleado ha ido reduciendo su productividad los últimos meses, muy probablemente resultará que está perdiendo la motivación. Si la causa de su bajada de rendimiento es grave, claramente no estaremos hablando de falta de ilusión, pero si te reúnes con él y su caída de productividad la justifica con una excusa sin fundamento o debido a una causa menor, en realidad estará diciendo que no le motiva el trabajo.

2. Ausentismo emocional

Algo muy común en un empleado desmotivado es que sus emociones y su personalidad tienden a desvanecerse. El ausentismo en sí no es un problema en ellos, pues el empleado desmotivado no suele faltar al trabajo; sin embargo sí que desaparecen todas sus manifestaciones físicas; no se ríe, no hace comentarios, no propone ideas, sino que se limita a realizar el trabajo que le han encargado y nada más.

3. Pesimismo y contagio del mismo

Algunos empleados presentan síntomas físicos que hacen evidente su profundo malestar. Tienen una presencia decaída, sus gestos son poco fluidos, incluso se les puede notar el malestar en la mirada y en la forma de hablar. Lo peor es que un empleado desmotivado o irado muchas veces siente el deseo de hacer comentarios o explicar en privado aquello que le molesta de su compañía o sus compañeros de trabajo, algo que puede llegar a intoxicar a parte del equipo.

4. Aceptar cualquier tarea

Los empleados motivados se sienten con el derecho de renunciar a una tarea si creen que no les corresponde a su rol en la empresa; al igual que se presentarán voluntarios a hacer otra diferente si creen que son capaces de hacerla bien o disponen de tiempo. Por contra, un empleado desmotivado directamente dirá siempre que sí a aquello que se le proponga.  Su falta de proactividad lo llevará a trabajar en cualquier cosa por pura obligación, y no se preocupará por la correcta distribución de la faena ni por replantear como trabajar en algo.

5. Repetidas distracciones

Es fácil distinguir a un empleado descontento porque pasa mucho rato distraído. A los trabajadores comprometidos y ambiciosos también les gusta desconectar, pero en el trabajo prefieren atender a la responsabilidad. Un empleado que utiliza su ordenador con fines indebidos o atiende muy repetidamente a su teléfono acaba comunicando desinterés por su trabajo.

¿Conoces a algún empleado en estas condiciones? ¡Habla con él y pregúntale qué puedes hacer para que vuelva a ser la persona que contratasteis!

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